El primer año con una moto: todo lo que nadie te cuenta
Comprar una moto por primera vez es fácil comparado con todo lo que viene después: entender qué seguro necesitas realmente, cuándo toca llevarla a la ITV, con qué frecuencia hay que hacerle mantenimiento y qué hacer si un día te quedas tirado en la carretera. La mayoría de compradores primerizos aprende estas cosas sobre la marcha, cuando ya ha cometido algún error. Este artículo existe para que no tengas que hacerlo así.
El seguro: no todos son iguales
El seguro a terceros es obligatorio para circular con cualquier vehículo a motor en España, pero su cobertura se limita a los daños que causes a otras personas o vehículos, lo que significa que si tienes una caída sin otro vehículo implicado, ni los daños de tu moto ni los tuyos propios estarán cubiertos.
Para el primer año de rodaje, donde la probabilidad de caídas propias es estadísticamente más alta, tiene sentido valorar un seguro a todo riesgo o, como mínimo, una póliza que incluya cobertura por caída propia. A la hora de comparar seguros, la prima mensual es solo uno de los factores: las coberturas incluidas, las franquicias y las exclusiones de la póliza son igual de importantes y marcan una diferencia real cuando necesitas usarlo.
En Cuimo, estamos aliados con Línea Directa para que, en el momento de comprar tu moto, puedas contratar también el seguro sin tener que buscarte la vida por tu cuenta.
La ITV: fechas, plazos y consecuencias de no tenerla al día
En España, las motos tienen un calendario de ITV obligatorio que depende de la antigüedad del vehículo: los primeros cuatro años están exentos, entre los cuatro y los diez años la revisión es cada dos años, y a partir de los diez años la periodicidad pasa a ser anual.
Si compraste una moto de segunda mano, es importante verificar desde el primer momento en qué punto del calendario está, porque puede que la próxima ITV esté próxima aunque la moto te parezca nueva.
Circular sin ITV en vigor es una infracción grave que puede acarrear multas de hasta 200 euros, y en caso de accidente puede generar complicaciones con tu compañía de seguros, así que no es algo que convenga dejar para después.
Mantenimiento: qué revisar y con qué frecuencia
Las motos requieren revisiones más frecuentes que los coches, y conocer los intervalos básicos de mantenimiento desde el primer día te va a ahorrar tiempo y dinero a largo plazo, independientemente del estado en el que esté tu moto cuando la compras.
Aceite del motor. El intervalo de cambio habitual está entre los 4.000 y los 6.000 kilómetros, dependiendo del tipo de aceite y del motor.
Cadena. Necesita limpieza y lubricación cada 500 o 1.000 kilómetros aproximadamente. Una cadena en mal estado desgasta el piñón y la corona de forma acelerada, y puede romperse en marcha si el deterioro es severo.
Frenos. Las pastillas de freno tienen una vida útil limitada y deben revisarse periódicamente. Si al frenar notas que la moto necesita más distancia de lo habitual o escuchas un ruido metálico, es señal de que toca cambiarlas.
Neumáticos. La presión correcta debe comprobarse regularmente, especialmente antes de salidas largas, y el dibujo del neumático tiene que estar dentro de los límites legales. Un neumático en mal estado afecta directamente a la estabilidad y la frenada, con consecuencias más graves que en un coche.
Filtro de aire. Se suele cambiar cada 8.000 o 12.000 kilómetros y es uno de los elementos que más se olvida, aunque su mantenimiento es sencillo y su impacto en el rendimiento del motor es directo.
Si alguna vez tienes una caída: los pasos que debes seguir
Saber cómo actuar ante una caída es parte de la formación básica de cualquier motorista, aunque nunca llegue a ocurrir. Lo primero que hay que hacer es comprobar el propio estado físico antes de preocuparse por la moto o por cualquier otra cosa.
Si hay otro vehículo implicado, no debes mover ninguno de los vehículos hasta que la policía haya levantado el atestado o hasta que ambas partes hayan cumplimentado el parte amistoso de accidente, y es importante fotografiar la posición de los vehículos, los daños visibles, la señalización y el estado del asfalto. S
i la caída es solo tuya, antes de volver a circular debes revisar los frenos, los neumáticos, las palancas y los retrovisores, porque un golpe aparentemente menor puede generar daños que no son evidentes a simple vista.
Tener el número de asistencia de tu seguro guardado en el móvil es algo que parece innecesario hasta que lo necesitas.
Cómo actuar si te quedas parado en carretera
Un pinchazo u otra avería puntual puede ocurrirle a cualquier motorista en cualquier momento, por lo que conviene saber cómo reaccionar. Llevar un inflador portátil o un kit básico antipinchazos, y tener siempre a mano el número de asistencia en carretera de tu seguro, reduce considerablemente el impacto de una parada imprevista.
Si la avería ocurre en una vía rápida o autopista, debes sacar la moto de la calzada, activar los intermitentes y alejarte de la moto hacia la parte exterior de la valla de seguridad, porque la visibilidad de un motorista parado en carretera es mucho menor que la de un coche averiado.
Lo que sí puedes controlar es el punto de partida: si aún no tienes moto, en Cuimo encontrarás el catálogo completo de motos recondicionadas, con inspección de 90 puntos y 12 meses de garantía incluida. Filtra por tipo de carnet, cilindrada y precio, y elige la tuya.