Guía de coberturas de seguro de moto: qué tipos hay y cuál te conviene

Contratar el seguro de la moto suele ser de esos trámites que se hacen rápido y sin mirar demasiado la letra pequeña — hasta que llega un siniestro y descubres que tu póliza no cubría lo que pensabas. En esta guía te explicamos de forma clara qué tipos de seguro existen, qué cubre cada uno y qué factores deberías tener en cuenta antes de decidirte por uno.

Moto aparcada en un paisaje con casco y seguro

Lo único obligatorio: la Responsabilidad Civil (terceros)

Por ley, toda moto que circule por vías públicas en España necesita, como mínimo, un seguro de Responsabilidad Civil. Cubre los daños personales y materiales que puedas causar a terceros —otro conductor, un peatón, un vehículo aparcado— con unos límites mínimos legales muy elevados, prácticamente equivalentes a una cobertura ilimitada para daños personales en la mayoría de pólizas actuales.

Circular sin este seguro no es una infracción menor: la multa asciende a 3.001€ y puede conllevar la inmovilización de la moto. Además, todas las pólizas incluyen un pequeño recargo destinado al Consorcio de Compensación de Seguros, el organismo que cubre situaciones como accidentes con vehículos sin seguro o sin identificar.

Precio orientativo: entre 150€ y 450€ al año para un conductor con experiencia, aunque varía mucho según cilindrada, edad y provincia.

Terceros ampliado: un paso más sin llegar al todo riesgo

Es la modalidad intermedia más habitual. Parte de la Responsabilidad Civil obligatoria y añade coberturas como robo, incendio, rotura de lunas o asistencia en carretera. No cubre los daños de tu propia moto en un accidente del que tú seas responsable, pero sí te protege frente a los imprevistos más frecuentes fuera de una colisión.

Suele ser la opción con mejor equilibrio precio-protección para motos de varios años, donde un todo riesgo ya no compensa por el valor del vehículo pero sí interesa estar cubierto frente a un robo.

Precio orientativo: entre 200€ y 450€ al año, normalmente entre 30€ y 100€ más que el seguro a terceros básico según las coberturas añadidas.

Todo riesgo: la cobertura más completa

Incluye todo lo anterior y, además, los daños de tu propia moto aunque tú seas el responsable del accidente. Es la modalidad recomendable para motos nuevas, financiadas o de valor elevado, donde una reparación importante puede salir muy cara de tu bolsillo.

Dentro del todo riesgo hay una variante habitual: todo riesgo con franquicia, en la que asumes una parte del coste de la reparación (la franquicia) a cambio de una prima más baja. Cuanto menor sea la franquicia, más cara suele ser la póliza, pero menor será tu desembolso si tienes un siniestro.

Precio orientativo: entre 400€ y 1.200€ al año para motos de cilindrada media, y puede superar los 2.000€ en motos de alta gama o deportivas. Elegir una franquicia de 300-500€ suele reducir la prima entre un 15% y un 30%.

Coberturas adicionales que merece la pena revisar

Más allá de las tres modalidades principales, hay garantías opcionales que pueden marcar la diferencia según tu uso real de la moto:

  • Asistencia en carretera: especialmente útil si haces trayectos largos o rutas, cubre el remolque y la gestión de una avería o accidente lejos de casa.

  • Seguro del ocupante o del conductor: indemniza lesiones propias en caso de accidente, algo que la Responsabilidad Civil no cubre porque está pensada para proteger a terceros, no a ti.

  • Defensa jurídica: te asigna representación legal en caso de reclamaciones o litigios derivados de un accidente.

  • Indemnización por equipo (casco, ropa técnica): algunas pólizas cubren también el equipamiento dañado en un siniestro, un detalle que muchos moteros no revisan hasta que lo necesitan.

Cómo elegir sin pagar de más ni quedarte corto

La decisión depende sobre todo de tres factores: el valor de tu moto, dónde la aparcas habitualmente y cuánto te afectaría económicamente un siniestro. Para una moto urbana de bajo valor, un terceros ampliado con buena asistencia suele ser suficiente. Para una moto nueva, financiada o de alta cilindrada, el todo riesgo compensa casi siempre, aunque sea con franquicia.

Un detalle que muchas aseguradoras valoran a la hora de calcular el precio —y que también ayuda en caso de reclamación— es tener un historial de mantenimiento claro y documentado. Si compras tu moto en Cuimo, cada unidad de nuestro catálogo de segunda mano pasa por una revisión antes de la venta, y si quieres mantener ese historial al día año tras año, en Cuimo Service te dejamos un informe de cada revisión que puede venirte bien tanto para la venta futura de la moto como para cualquier gestión con tu aseguradora.

Modalidad Qué cubre Precio orientativo/año
Terceros (RC obligatoria) Daños causados a terceros. Es el mínimo legal 150€ - 450€
Terceros ampliado RC + robo, incendio, lunas y asistencia 200€ - 450€
Todo riesgo con franquicia Todo lo anterior + daños propios, con parte del coste a tu cargo 400€ - 900€
Todo riesgo sin franquicia Cobertura máxima, sin coste a tu cargo en el siniestro 700€ - 1.200€+

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Preguntas frecuentes

¿Qué seguro es obligatorio para circular con una moto en España?

El seguro de Responsabilidad Civil, que cubre los daños causados a terceros. Sin él, la multa es de 3.001€ y puede conllevar la inmovilización del vehículo.

¿Cuál es la diferencia entre terceros y todo riesgo?

El seguro a terceros cubre solo los daños que causas a otros. El todo riesgo, además, cubre los daños de tu propia moto aunque tú seas el responsable del accidente.

¿Qué es la franquicia en un seguro todo riesgo?

Es la parte del coste de la reparación que asumes tú antes de que la aseguradora cubra el resto. A cambio de asumir esa franquicia, la prima suele ser más económica.

¿El seguro obligatorio cubre mis propias lesiones si tengo un accidente?

No. La Responsabilidad Civil protege a terceros, no a ti. Para cubrir tus propias lesiones necesitas una garantía adicional de ocupante o de accidentes del conductor.

¿Puedo asegurar una moto de segunda mano sin problema?

Sí, cualquier moto puede asegurarse independientemente de si es nueva o de segunda mano; lo que varía es el precio de la póliza según el valor, la cilindrada y el historial del vehículo.

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